viernes, 30 de abril de 2010

La política, con clonazepam hasta traer la Copa


Un asesor parlamentario detenido en oficinas del Ministerio de Economía, acusado de robar información. Un grupo de personas que entra por la fuerza a una presentación en la feria del libro, e impide el desarrollo de la exposición de los autores por no coincidir con el argumento del libro. Una denuncia por parte de un ex embajador argentino en Venezuela, que alega el pedido de coimas a los exportadores nacionales para la introducción de productos en el mercado venezolano. Un grupo de diputados a los que “se les hace tarde” y no llegan a dar quórum en la Cámara de Diputados para tratar dos leyes de vital importancia como el impuesto al cheque y el matrimonio de personas del mismo sexo. No es una película de Fellini; tampoco un cuento de Osvaldo Soriano. Todos hechos que, aparentemente incoxenos, dan cuenta de una triste realidad: la pobreza de la agenda política argentina.
Y es que, lejos de ser un reflejo sintomático coyuntural, la actual realidad argentina es la cara más evidente de la ausencia de proyectos, programas y líderes que despierten el espíritu cívico de la ciudadanía. No es un hecho casual que a poco más de un año de las elecciones presidenciales sea un incógnita saber quienes serán los contendientes. Tampoco es fruto del azar que desde el poder de turno se intente acotar la actividad parlamentaria para llegar al Mundial –con lo que ello implica en relación al desvío de la atención de la opinión pública- sin mayores sobresaltos. Menos aún lo es, todos y cada uno de los acontecimientos enumerados al principio. De una u otra manera, parece que el oficialismo, la oposición e incluso los medios se han puesto de acuerdo, implícitamente o no, para circunscribir la agenda política a un selecto conjunto de pseudoescándalos: el caso Larosa, los incidentes en la presentación de los libros de Hilda Molina y el Indec, los juicios populares de Hebe de Bonafini a los periodistas “cómplices de la dictadura”, las denuncias de coimas por parte del ex embajador argentino en Venezuela, Eduardo Sadous, el “cuelgue” de Vilma Ibarra ordenando papeles que impidió la sesión del miércoles pasado…y la lista sigue.
De uno y otro bando se intenta hacer leña del árbol caído de las miserias y acusaciones que pueden salpicar a su oponente. El Gobierno, en su encarnizada lucha contra Clarín, apelando a la causa por la supuesta apropiación de hijos de desaparecidos por parte de la dueña del monopolio, Ernestina Herrera. El caso Larosa tampoco le es esquivo, en su intento de romper el armado de centroizquierda y atraer al electorado que hoy se identifica con la figura de Claudio Lozano. Clarín, por su parte, no escatima recursos en ni portadas en resaltar la violencia “K” en la Feria del Libro y la embestida gubernamental contra el periodismo independiente. Obviamente, se muestra particularmente susceptible a la denuncia por coimas del ex embajador Sadous. La oposición, por su parte, enfrascada en su propia impericia a la hora de romper el juego del oficialismo –el hecho de no poder juntar el quórum necesario para sesionar es la prueba más cabal de ello- cierra filas nuevamente con Clarín, emitiendo declaraciones de repudio por las agresiones a periodistas y dando a conocer detalles del escándalo de las coimas que, lógicamente, ya conocían pero no podían sacar a la luz sin la presentación en la justicia de los denunciantes; valga el caso de Carrió, quien dijo que “yo siempre dije que Uberti era el cajero de Kirchner en las coimas con Venezuela”, y de Luis Juez, quien mencionó que en el año 2006 el empresario cordobés y padre del corredor de autos “Pechito” López, le comentó horrorizado el porcentaje que debía retribuir al Ministerio de De Vido para poder colocar sus productos en tierras del comandante Chavez.
Así las cosas, parecería ser que los pocos más de cuarenta días que nos separan de Sudáfrica 2010, no depararán demasiadas novedades en la agenda política de nuestro país. Repliegue táctico para salir con los tapones de punta a mediados de Julio o tendencia irreversible del año político, vaya uno a saber, lo cierto es que el letargo de nuestra política no se ve vulnerado por el rojo de las provincias, la inflación, la inseguridad y varios otros temas que deberían preocuparnos más que el debate Granata-Aníbal F.

2 comentarios:

  1. Comparto en casi todo tu planteo. Creo que en gran medida la situación que pintás se debe a la lógica amigo-enemigo que instaló el oficialismo.
    Tu blog es uno de los pocos que tiene sustancia.
    Te invito a ver el mío.
    blog-de-al.blogspot.com

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  2. Hola, muy buen planteo, te cuento que ya paso el mundial y todo sigue igual, el gobierno sigue generando ese conflicto de amigos enemigos, hoy cambio el eje con el tema de la legalizacion del matrimonio de homosexuales y su envestida es contra la iglesia, pero ya continuara con los medios y la oposicion, pero bueno es hasta que la gente abra los ojos y sepa votar, esperemos que en el 2011 haya un verdadero cambio y los ladrones como los K y todos sus socios no puedan seguir mintiendo y robando a nuestro pais. saludos. les dejo un blog para que pasen http://www.lacallenosecalla.blogspot.com/

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