lunes, 1 de noviembre de 2010

No me dio la jubilación, no me dio laburo...pero también me duele


Kirchner supo ser Juguetes Perdidos en las cortinas de 6,7,8. Kirchner fue Racing, y con ello el amor y el sentimiento de todos los futboleros por sus respectivos clubes. Kirchner logró ser Diego, la Claudia y las nenas. Kirchner fue Hebe y Esthela, y con ello la causa de los 30000 desaparecidos. Kirchner fue Lula, Chávez, Evo, Correa y Lugo, y de allí el sueño de la Patria grande y la unidad latinoamericana. Kirchner logró configurar el arquetipo del dirigente políticamente incorrecto el que, frente a los paradigmas ideológicos dominantes, se le plantó a Bush junto a un cocalero y un milico de izquierda.

Más allá del líder, el estadista que muchos creen haber perdido, los más nos quedamos sin esas subjetividades que supimos construir en torno a Kirchner. Ese imaginario colectivo que, conciente o inconcientemente, se plasmó en la Plaza en las jornadas de la semana pasada. Con Kirchner, se nos fue un poquito de los Redondos, un amigo de Diego, de las Madres y Abuelas. Se fue un hincha del fútbol, un latinoamericanista que luchó por la integración continental.

La historia, en todo caso, será la encargada de juzgar al Presidente. El PUEBLO –con mayúsculas-, en definitiva, despidió al hombre, al militante.