Lo que parecía un camino allanado hacia la postulación de Néstor Kirchner para las presidenciales del año próximo, quedó en stand by, luego de las declaraciones del ex mandatario durante un acto de apoyo al Gobernador de Santa Cruz, Daniel Peralta. Así quedó de manifiesto luego del discurso que el actual Unasur brindó ante miles de simpatizantes en el Boxing Club de Río Gallegos, luego de la decisión de la Corte Suprema de reponer en sus funciones al ex procurador de la Provincia, destituido en el año ‘95. Kirchner, acompañado de más de una docena de gobernadores y casi toda la primera plana del Gabinete presidencial, fustigó la decisión del máximo Tribunal y arremetió contra Clarín y TN. Sin embargo fueron sus palabras en torno a un definitivo cambio de domicilio a Santa Cruz “para pelear junto a ustedes” –en referencia a los santacruceños-lo que generó mayor revuelo, no solo dentro del círculo K, sino también al interior de la oposición.
El torbellino de especulaciones respecto del futuro político del matrimonio Kirchner no se hizo esperar, y abrió la puerta a una posible candidatura presidencial del Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, Si bien no es de descartarse una hipotética postulación de Cristina Fernández para un segundo mandato al frente del Ejecutivo –e incluso no debe eliminarse la posibilidad de que el propio ex presidente lo haga-, las palabras de Kirchner pueden leerse como un guiño a la carrera presidencial del Gobernador luego de varias semanas de tensión. En este sentido vale recordar el desaire que el ex presidente le propinó al otrora motonauta, cuando en el fragor de un discurso proselitista lo instó a denunciar a “quien le tiene las manos atadas”, en relación a los hechos de inseguridad que azotan la Provincia y al escaso margen de maniobra que aducía Scioli para enfrentar el delito. Y de no menor impacto político, las fotografías que aparecieron en los principales diarios, en donde Scioli se mostraba con Macri y De Narváez.
La jugada de Kirchner puede también entenderse como un globo de ensayo, ante la eventualidad de que las encuestas den por tierra la viabilidad de su candidatura o la de la Presidenta. En efecto, y más allá de que los últimos sondeos hayan dado cuenta de un considerable repunte en la intención de voto e imagen positiva del matrimonio Kirchner, el ex presidente no es ajeno a una realidad inobjetable, en caso de llegar a segunda vuelta: ni el más entusiasta de los encuestadores K, Artemio López, le otorga un porcentaje que le permita hacerse con un nuevo mandato. A ello también se han referido operadores cercanos a la Casa Rosada, quienes sostienen que el peor contrincante para Kirchner en 2011 no es ni Macri, ni Alfonsín, ni Duhalde, sino su propio techo en las encuestas.
Y en ese escenario es el actual Gobernador de la Provincia de Buenos Aires quien, casi a pie juntillas, mejor responde a las necesidades del proyecto. Porque, más allá de los vaivenes en la relación, Scioli ha demostrado a lo largo de los siete años de gobierno kirchnerista una lealtad sin rodeos para con el matrimonio. Una lealtad acotada a sus necesidades políticas y presupuestarias, claro está, pero lealtad al fín. Baste recordar los caminos de hielo que debió transitar el ex motonauta en la Vicepresidencia de Kirchner, marginado casi al ostracismo, o la elección legislativa de 2009, en donde casi que debió rifar su capital político por secundar al entonces en debacle ex presidente. Y así y todo, se mantuvo como soldado de la causa.
Lo cierto es que Scioli, además, ha sabido ganarse una imagen de laboriosidad poco frecuente en la política. Y pese a los reiterados hechos de inseguridad que sacuden su distrito, desde la oposición se le achaca más su falta de autonomía respecto al matrimonio para tomar las riendas de la Provincia, que una hipotética ausencia de gestión.
Scioli, a diferencia de los Kirchner, es un cultor del diálogo, la concordia y los consensos. Ha tratado de diferenciarse o adoptar un bajo perfil en cada una de las batallas que el Gobierno ha entablado, ya sea contra el campo, contra Clarín o contra la Justicia. Quizás por ello desde la ortodoxia kirchnerista se lo acusa de falto de compromiso con el proyecto hasta de díscolo.
Claro está que este escenario no está exento de problemas para el armado K. Quienes ponen la ficha a la opción Scioli para las presidenciales de 2011, creen que el ex intendente de Morón y actual diputado nacional por Buenos Aires, Martín Sabbatella, se llevaría las de ganar en la carrera a la Gobernación. Aducen que, sumado al efecto arrastre que genere Scioli, una opción de centroizquierda con capacidad de gestión comprobada -como la del ex moronense- sería el antídoto perfecto para restarle votos a cualquier armado panradical que ose representar una opción progresista.
Los ostensibles heridos de este escenario serían el intendente de Tigre, Sergio Massa, y el platense Pablo Bruera, con claras pretensiones a la gobernación y de coqueteos recientes con el peronismo federal. Lo cual podría suponer un potencial reordenamiento de fuerzas al interior del PJ provincial en el caso de queden fuera de la pelea. Todo ello, sin considerar las aspiraciones políticas y los posibles alineamientos del líder de la CGT, Hugo Moyano, en la Provincia de Buenos Aires.
De cualquier forma, lo que asoma a todas luces es que el candidato del Frente para la Victoria surgirá no del consenso ni del deseo de las bases, sino de quien mida mejor al momento de proclamar al elegido. Lo cual no significa que deberán ser sopesados en la ecuación electoral de los Kirchner los reajustes y equilibrios que se den al interior del PJ bonaerense, con especial énfasis en el rol de los llamados “barones del conurbano”. Desde hace algunos meses se viene especulando, en este sentido, con la posibilidad de desdoblar las elecciones para no atar la suerte electoral del municipio a la del candidato presidencial en cuestión. De ello, quizás dependa la suerte de Néstor, Cristina o Daniel para alzarse en octubre de 2011.
Gonza: muy buena nota, te felicito. Agrego un dato paradójico: tanto el Peronismo Federal como el Kirchnerismo estarían de acuerdo en que Scioli sea el candidato a presidente. Terminarán pactando?
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